La belleza de hablar, más que pronunciar bien y utilizar palabras rebuscadas, está en honrar con hechos cada palabra que salen de nuestra boca. Hoy hablaré del respeto. La frecuencia con que utilizamos el término y la poca correspondencia que tiene, en algunos casos, con la realidad.
El respeto es la consideración de que alguien o incluso algo tiene un valor por sí mismo y se establece como reciprocidad: respeto mutuo, reconocimiento mutuo. El respeto en las relaciones interpersonales comienza en el individuo, en el reconocimiento del mismo como entidad única.

Este es de los términos que adornan las paredes de las aulas de educación primaria en el muro donde se escriben los valores. Respeta a tus mayores, a tus profesores, tus superiores…. pero ¿Qué hay del respeto por uno mismo?
Nadie puede dar lo que no tiene, si primero no nos respetamos a nosotros mismos lo que vamos a sentir por los demás es miedo, no respeto. No le grito a mi madre por miedo al castigo, no hago desorden en clases por miedo a ser expulsado o reprobado, no insulto a mi jefe por miedo a ser despedido. Estos son ejemplos de la forma en que hemos enseñado a temer y no a respetar; de modo que la madre, el maestro o el jefe se sienten con derecho de demandar respeto del hijo, alumno o subordinado sin ningún tipo de consideración de por medio.

En la definición de respeto no hay apartados especiales para títulos universitarios, rangos oficiales, altas posiciones en los organigramas de las empresas o poderes económicos. Todos, independientemente de nuestra posición, condición y/o preferencias somos merecedores de respeto, de consideración. Los hijos, los alumnos, los subordinados deben ser tratados respetuosamente por el valor de cada uno como persona. Las personas deben respetar y demandar respeto sin ningún temor. Es cuestión de educación básica, de los valores que deben empezar en casa. Podemos demandar sin faltar el respeto a las personas. Ser respetuoso es de las virtudes que engrandece y cada uno de nosotros tiene un valor que nadie tiene derecho a pisotear. Es hora de que en los hogares, las escuelas y las oficina empiece a relacionarse el respeto con la consideración y no con el temor, es hora de que la forma de manejar nuestras relaciones honre las palabras que decimos. Por ejemplo, el respeto.

Autora: Daniela Heredia

cargar mas artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar

El Clima el Dia de Hoy Viernes 03 de Julio del 2020 sera

El Servicio Meteorológico Nacional anunció para este viernes en la provincia una temperatu…